Los padres de Daniela, para el del día de su bautizo, querían entregar a
 
los familiares y amigos algún recuerdo especial. Basándonos en el regalo
 
clásico, una foto de la niña, quisimos personalizarlo, y así le hicimos a Daniela
     
tantas fotos polaroids como número de regalos. Cada invitado tendría su
   
  propia foto de la niña, única, ya que este tipo de instantáneas se caracterizan,
   
además de por su aire "retro", porque son irrepetibles.